Tema 21: Mantenimiento preventivo

Tema 21 Mantenimiento preventivo


1. Sistemas fundamentales del automóvil

El buen mantenimiento de un vehículo empieza por entender cómo funcionan sus componentes principales y qué síntomas pueden indicar una avería.

A continuación se resume cada sistema y se ofrecen consejos para detectar fallos comunes y programar revisiones:

Dirección (mecánica o hidráulica)

Permite orientar el vehículo en la dirección deseada. En los sistemas hidráulicos, una bomba impulsa aceite para suavizar el giro.

Revise periódicamente el nivel de fluido hidráulico y compruebe que no haya fugas en mangueras ni rótulas. Señales de desgaste son una dirección dura o ruidosa, vibraciones al girar o un volante que se queda desalineado tras una curva.


Frenos (de servicio y de emergencia)

Disminuyen la velocidad o detienen el vehículo. Algunos tienen sistema antibloqueo (ABS) para evitar derrapes en frenadas de emergencia.

Sus componentes incluyen bomba principal, depósito de líquido, tuberías, pastillas, tambores y discos. Verifique el nivel del líquido y busque fugas.

La presencia de vibraciones, chirridos o un pedal esponjoso indica desgaste de pastillas o aire en el circuito; haga revisar el sistema de inmediato.


Suspensión y amortiguación

Absorben las irregularidades del camino y otorgan estabilidad. Consta de resortes (ballestas, barras de torsión) y amortiguadores.

Si nota que el vehículo “rebota” demasiado, se inclina en las curvas o presenta desgaste irregular de llantas, es probable que la suspensión o los amortiguadores estén en mal estado.


Alimentación (sistema de combustible)

Suministra energía al motor. Incluye depósito, tuberías, bomba y carburador o inyectores.

Mantenga el filtro de combustible limpio y no permita que el tanque llegue a la reserva para evitar que sedimentos entren al sistema. La dificultad para arrancar o la falta de potencia son signos de obstrucción o fallos en la bomba.


Escape

Conduce los gases quemados fuera del motor; está formado por el múltiple, el tubo, el catalizador y el silenciador.

Escapes ruidosos, olor a gases en el interior o humo negro denotan perforaciones o desgaste; revise y repare de inmediato, ya que los gases pueden ser tóxicos y afectar la eficiencia del motor.


Eléctrico

Genera la energía necesaria para el arranque, la recarga de la batería y el funcionamiento de luces e instrumentos.

Comprende el sistema de arranque (batería y motor de arranque), el sistema de carga (alternador) y el circuito de alumbrado.

Controle el estado de la batería, apriete bien sus terminales y verifique que el alternador cargue correctamente; luces tenues o dificultad al arrancar pueden alertar de problemas eléctricos.


Lubricación

El aceite evita el roce entre piezas, limpia, refrigera y protege contra la corrosión. Los elementos principales son el cárter, la bomba, el filtro y los conductos.

Revise el nivel de aceite con la varilla medidora y cámbielo según el kilometraje recomendado por el fabricante.

La presencia de manchas de aceite bajo el vehículo o ruidos metálicos en el motor requiere atención inmediata.


Embrague

Separa el motor de la transmisión para cambiar de marcha. Puede ser manual o automático; sus partes principales son la horquilla, el plato de presión, el rodamiento de empuje y el disco.

Si el pedal vibra, cuesta entrar las marchas o el motor sube de revoluciones sin que aumente la velocidad, el embrague puede estar desgastado.


2. Concepto e importancia del mantenimiento preventivo

El mantenimiento preventivo consiste en realizar una revisión diaria y constante del vehículo antes de ponerlo en marcha.

Su finalidad principal es evitar un desperfecto o falla mecánica repentina que pueda ocasionar un imprevisto molesto en carretera o, en el peor de los casos, un accidente de tránsito.

Realizar estas acciones preventivas de manera rigurosa es clave no solo para alargar la vida útil del automóvil, sino para garantizar la seguridad integral de todos sus ocupantes.


3. Programación de revisiones

El manual recomienda dos niveles de mantenimiento:

  • Revisión diaria: Antes de circular, compruebe la presión de llantas, la sujeción de la mufla, el nivel de aceite y del líquido de frenos, el funcionamiento de todas las luces, las escobillas y la bocina. También verifique que lleve licencia y documentación en regla y que no haya fugas bajo el vehículo.
  • Revisión periódica: Cada seis meses o según el kilometraje, revise la tensión de la correa del ventilador, el nivel de aceite de la dirección hidráulica, el estado de los cables de alta, la fecha de vencimiento del extintor, el desgaste de las llantas y el refrigerante del radiador. Además, compruebe la alineación y balanceo, revise las rótulas y escobillas, limpie las ventanillas, pruebe la bocina y el freno de mano, y examine los niveles de los diferentes líquidos (aceite del motor, refrigerante, líquido de embrague, aceite de la caja de dirección hidráulica, agua de la batería y líquido del parabrisas). Finalmente, lleve su vehículo a talleres autorizados para que inspeccionen el sistema de emisiones y los componentes de seguridad pasiva.


4. Elementos obligatorios en la revisión y mantenimiento preventivo

La Ley de Tránsito y el manual del conductor establecen que el vehículo debe mantenerse en condiciones de seguridad.

A continuación se enumeran los componentes que, de manera legal y técnica, deben revisarse regularmente:

  • Parabrisas y escobillas: El parabrisas debe estar limpio, sin fisuras ni láminas oscuras que reduzcan la visibilidad. Las escobillas deben funcionar correctamente y eliminar el agua sin dejar franjas. Revise que el sistema de desempañador (calefacción o aire acondicionado) limpie el vidrio en días lluviosos o fríos.
  • Bocina: Es un dispositivo de advertencia, no de agresión; verifique que suene con claridad. Un claxon que no funciona impide avisar de un peligro.
  • Velocímetro y panel de instrumentos: El velocímetro debe funcionar para respetar los límites de velocidad. Revise también indicadores de temperatura, combustible, presión de aceite y testigo de presión de llantas; cualquier luz de advertencia en el tablero requiere atención profesional.
  • Retrovisores: Los espejos exteriores e interior deben estar en buen estado y correctamente ajustados. Una superficie opaca, rota o mal fijada disminuye el campo visual y aumenta el riesgo de accidente.
  • Luces: Compruebe el funcionamiento de las luces delanteras (altas y bajas), direccionales, de freno, de reversa, luces de emergencia y antiniebla. Sustituya bombillas quemadas y mantenga limpios los faros para asegurar la visibilidad.
  • Parachoques y carrocería: Los parachoques deben estar firmes y sin bordes cortantes. Cualquier daño que exponga elementos filosos debe repararse, pues incrementa el riesgo de lesiones en choques menores. Revise también la alineación de la dirección y el estado de las rótulas.
  • Silenciador (mufla) y escape: El sistema de escape debe estar bien sujeto y sin perforaciones; una mufla suelta genera ruido excesivo y puede permitir la salida de gases antes del catalizador.
  • Frenos: Evalúe el nivel del líquido de frenos y el funcionamiento del sistema de servicio y el de mano (emergencia). Pastillas desgastadas, pedal esponjoso o ruido al frenar indican que se requiere servicio inmediato.
  • Control de emisiones: El vehículo debe superar la inspección técnica vehicular (IVE). Revise que el motor no emita humo visible y que el catalizador esté en buen estado. La aparición de humo blanco, azul o negro es señal de fallo en el motor o en el sistema de alimentación o lubricación.


4.1 Otros elementos a revisar

  • Escobillas y limpiaparabrisas: Sustitúyalas cuando dejen marcas o emitan ruido; revisarlas diariamente es parte de la rutina básica.
  • Desempañador y calefacción: Compruebe su funcionamiento para mantener el parabrisas despejado.
  • Apoyacabezas y airbags: Los apoyacabezas deben ajustarse a la altura de la cabeza para proteger el cuello; revise que no estén flojos. Los airbags forman parte de la seguridad pasiva; un testigo iluminado en el tablero indica que hay un fallo en el sistema y requiere diagnóstico especializado.
  • Testigo de presión de llanta: Muchos vehículos modernos tienen sensores de presión (TPMS); si se enciende el testigo, revise inmediatamente la presión y busque pinchazos. En vehículos sin TPMS, use un manómetro y compruebe la presión cada semana.


5. Cuidado y revisión física de las llantas

Es absolutamente fundamental revisar el estado físico general de las llantas de forma visual y táctil antes de iniciar cualquier viaje.

La persona conductora debe verificar minuciosamente que no haya elementos extraños incrustados en el caucho, tales como tornillos, clavos o astillas peligrosas.

Se debe asegurar de que la banda de rodadura no presente grietas o fisuras importantes y mantener siempre la presión de aire indicada por el fabricante.

Asimismo, es clave verificar que los aros metálicos no tengan abolladuras o quiebres. Si se detecta un aro dañado, este debe ser reparado o reemplazado de inmediato para evitar la pérdida de presión.


6. Funcionamiento de la transmisión y la dirección

Para cuidar la transmisión, se debe prestar mucha atención a la aparición de sonidos extraños o movimientos anormales al momento de realizar los cambios de marcha.

En el caso específico de los vehículos que cuentan con transmisión automática, es una tarea preventiva esencial verificar periódicamente el nivel de aceite utilizando la varilla medidora.

En cuanto a la dirección, el conductor debe estar siempre alerta ante golpes, ruidos o movimientos extraños en el volante mientras el automóvil está en movimiento.

Si se nota que el vehículo se desvía hacia un lado al soltar ligeramente el volante, es una señal de alerta grave. Se recomienda llevar el auto a revisión y realizar un alineamiento (tramado) al menos una vez al año, o inmediatamente después de caer en un hueco profundo.


7. Estado de la carrocería y protecciones exteriores

El estado exterior del automóvil también demanda inspección periódica. Se debe revisar constantemente la fijación y el cierre adecuado de las puertas, asegurándose de que encajen perfectamente con sus seguros.

Es indispensable comprobar que el parachoques esté bien anclado y que no haya piezas sueltas que sobresalgan de la carrocería del vehículo, ya que representan un peligro en la vía.

Por normativas de seguridad vial, se recomienda evitar por completo el uso de defensas metálicas rígidas (conocidas como "mataburros"), ya que estas incrementan el riesgo de causar lesiones mortales a los peatones en caso de un atropello.

Finalmente, se le advierte a los conductores no ingresar nunca con el vehículo a la playa. La arena y la salinidad del mar aceleran drásticamente la oxidación y corrosión de las partes metálicas del chasis.


8. Otros elementos vitales de seguridad por revisar

Para asegurar una excelente visibilidad en días lluviosos, se debe verificar el buen funcionamiento de las escobillas limpiaparabrisas y confirmar que el depósito de agua esté completamente lleno.

Es de vital importancia revisar el estado de las bandas textiles de los cinturones de seguridad y comprobar que sus dispositivos de acople (hebillas) enganchen y liberen de manera correcta.

Además, se debe constatar que los motores de las ventanas funcionen correctamente y verificar la firme fijación y ajuste de los espejos retrovisores para evitar que se muevan con la vibración del motor.


9. Revisión diaria y revisiones periódicas

El manual recomienda dos tipos de revisiones:

  • Diarias: Compruebe la presión de las llantas, que la mufla esté firme, el nivel de aceite y de líquido de frenos, el buen funcionamiento de las luces y escobillas, y verifique que su licencia esté al día. Antes de conducir, revise el tablero por si aparece alguna advertencia.
  • Periódicas: Cada varios meses o kilómetros, revise la tensión de la correa del ventilador, el nivel de aceite de la dirección hidráulica, el estado de los cables de alta, la fecha de vencimiento del extintor, el desgaste de las llantas, el refrigerante del radiador, la alineación y las rótulas. También verifique la bocina, el freno de mano, posibles pérdidas de líquidos y la correcta sujeción de la mufla. Asegúrese de tener una llanta de repuesto inflada, las herramientas y un extintor en buen estado. En talleres autorizados, efectúe el cambio de aceite y filtros, la rotación de neumáticos (cada 10,000–15,000 km) y la revisión del sistema de frenos y suspensión.


Adoptar una rutina de mantenimiento preventivo y estar atento a cualquier ruido o comportamiento inusual del vehículo ayudará a detectar fallos a tiempo y garantizará una conducción segura y eficiente.

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