Tema 21: Mantenimiento preventivo
Índice de contenido
- 1. Concepto e importancia del mantenimiento preventivo
- 2. Cuidado y revisión física de las llantas
- 3. Funcionamiento de la transmisión y la dirección
- 4. Estado de la carrocería y protecciones exteriores
- 5. Otros elementos vitales de seguridad por revisar
- 6. El mantenimiento correctivo y la atención especializada

1. Concepto e importancia del mantenimiento preventivo
El mantenimiento preventivo consiste en realizar una revisión diaria y constante del vehículo antes de ponerlo en marcha.
Su finalidad principal es evitar un desperfecto o falla mecánica repentina que pueda ocasionar un imprevisto molesto en carretera o, en el peor de los casos, un accidente de tránsito.
Realizar estas acciones preventivas de manera rigurosa es clave no solo para alargar la vida útil del automóvil, sino para garantizar la seguridad integral de todos sus ocupantes.
2. Cuidado y revisión física de las llantas
Es absolutamente fundamental revisar el estado físico general de las llantas de forma visual y táctil antes de iniciar cualquier viaje.
La persona conductora debe verificar minuciosamente que no haya elementos extraños incrustados en el caucho, tales como tornillos, clavos o astillas peligrosas.
Se debe asegurar de que la banda de rodadura no presente grietas o fisuras importantes y mantener siempre la presión de aire indicada por el fabricante.
Asimismo, es clave verificar que los aros metálicos no tengan abolladuras o quiebres. Si se detecta un aro dañado, este debe ser reparado o reemplazado de inmediato para evitar la pérdida de presión.
3. Funcionamiento de la transmisión y la dirección
Para cuidar la transmisión, se debe prestar mucha atención a la aparición de sonidos extraños o movimientos anormales al momento de realizar los cambios de marcha.
En el caso específico de los vehículos que cuentan con transmisión automática, es una tarea preventiva esencial verificar periódicamente el nivel de aceite utilizando la varilla medidora.
En cuanto a la dirección, el conductor debe estar siempre alerta ante golpes, ruidos o movimientos extraños en el volante mientras el automóvil está en movimiento.
Si se nota que el vehículo se desvía hacia un lado al soltar ligeramente el volante, es una señal de alerta grave. Se recomienda llevar el auto a revisión y realizar un alineamiento (tramado) al menos una vez al año, o inmediatamente después de caer en un hueco profundo.
4. Estado de la carrocería y protecciones exteriores
El estado exterior del automóvil también demanda inspección periódica. Se debe revisar constantemente la fijación y el cierre adecuado de las puertas, asegurándose de que encajen perfectamente con sus seguros.
Es indispensable comprobar que el parachoques esté bien anclado y que no haya piezas sueltas que sobresalgan de la carrocería del vehículo, ya que representan un peligro en la vía.
Por normativas de seguridad vial, se recomienda evitar por completo el uso de defensas metálicas rígidas (conocidas como "mataburros"), ya que estas incrementan el riesgo de causar lesiones mortales a los peatones en caso de un atropello.
Finalmente, se le advierte a los conductores no ingresar nunca con el vehículo a la playa. La arena y la salinidad del mar aceleran drásticamente la oxidación y corrosión de las partes metálicas del chasis.
5. Otros elementos vitales de seguridad por revisar
Para asegurar una excelente visibilidad en días lluviosos, se debe verificar el buen funcionamiento de las escobillas limpiaparabrisas y confirmar que el depósito de agua esté completamente lleno.
Es de vital importancia revisar el estado de las bandas textiles de los cinturones de seguridad y comprobar que sus dispositivos de acople (hebillas) enganchen y liberen de manera correcta.
Además, se debe constatar que los motores de las ventanas funcionen correctamente y verificar la firme fijación y ajuste de los espejos retrovisores para evitar que se muevan con la vibración del motor.
6. El mantenimiento correctivo y la atención especializada
Mientras que el cuidado preventivo busca evitar las fallas, el mantenimiento correctivo es el proceso necesario para reparar o cambiar definitivamente aquellas piezas que ya se han dañado.
Aunque algunas labores muy básicas pueden ser realizadas por el dueño, las reparaciones profundas exigen obligatoriamente el uso de herramientas, escáneres y equipos especializados en un taller.
Es una regla de oro no ahorrar comprando repuestos o materiales de mala calidad. Invertir en piezas confiables protege directamente el valor del automóvil y, sobre todo, la vida de las personas.
Ignorar el mantenimiento bajo la creencia de que "no es importante" es una negligencia inaceptable al volante. Ante la menor sospecha de falla, lo más responsable es acudir de inmediato a un experto en mecánica automotriz.