Tema 24: Durante el viaje
Índice de contenido
- 1. El incremento de la acción y la vigilancia constante
- 2. Estrategias visuales avanzadas: El dominio del entorno
- 3. La gestión vital de los puntos ciegos (ángulos muertos)
- 4. El control dinámico milimétrico: Marchas y Frenado
- 5. La física en movimiento: Conducción segura en curvas
- 6. Interacción con el entorno: Adelantamientos e Intersecciones
- 7. Factores externos: Pasajeros y transporte de carga
- 8. Pausas activas y gestión integral de la fatiga

1. El incremento de la acción y la vigilancia constante
Una vez que el motor se enciende y el vehículo se pone en movimiento, se inicia oficialmente la fase de "Durante el viaje". En este preciso momento, la dinámica cambia por completo: aumenta la acción, la velocidad y, de forma directamente proporcional, se incrementan los riesgos.
La conducción de una motocicleta, bicimoto, triciclo o cuadraciclo exige un estado de alerta absoluto. El conductor no puede limitarse a mirar fijamente el vehículo que tiene delante; debe mantener una vigilancia constante en un radio de 360 grados, observando activamente lo que ocurre al frente, a los costados y en la parte trasera mediante los espejos.
Para sobrevivir y fluir en el tránsito, es fundamental mantener actitudes y comportamientos seguros. Esto implica adoptar una postura mental positiva, respetuosa y plenamente consciente de la enorme responsabilidad que conlleva conducir. Evitar caer en provocaciones, reducir el estrés y prevenir conflictos con otros conductores son tácticas vitales para minimizar el riesgo de siniestros.
2. Estrategias visuales avanzadas: El dominio del entorno
La motocicleta siempre se dirigirá hacia donde apunte la mirada del conductor. Por lo tanto, la vista es la aliada más importante para anticipar peligros y tomar decisiones rápidas. Se deben dominar dos técnicas visuales críticas:
- Mirada hacia lo lejos: Al circular, especialmente a altas velocidades, es un error fatal mirar únicamente el asfalto que está justo delante de la rueda. El conductor debe enfocar su mirada a la mayor distancia posible hacia el horizonte de la vía. Esta anticipación visual permite detectar con suficiente tiempo obstáculos, curvas cerradas, baches o vehículos detenidos, otorgando los segundos necesarios para reaccionar y frenar con seguridad.
- Visión periférica: Consiste en la capacidad de percibir y procesar todo lo que sucede alrededor sin necesidad de mover la cabeza o desviar la vista del punto focal (al frente). Entrenar la visión periférica es de extrema importancia en entornos urbanos, donde interactúan constantemente peatones cruzando, puertas de autos abriéndose repentinamente, ciclistas y señales de tránsito a los costados de la calle.
3. La gestión vital de los puntos ciegos (ángulos muertos)
Incluso con los espejos retrovisores perfectamente ajustados, siempre existirán áreas invisibles alrededor del vehículo conocidas como ángulos muertos o puntos ciegos.
Debido al tamaño reducido de las motocicletas, estas pueden desaparecer fácilmente en los puntos ciegos de vehículos más grandes.
- Sus propios puntos ciegos: Para eliminar las zonas laterales que los espejos no logran captar, la regla inquebrantable es realizar un giro rápido de cabeza hacia el costado (comprobación de hombro) por una fracción de segundo antes de ejecutar cualquier giro o cambio de carril. Esto descarta la presencia de otros vehículos ocultos a su lado.
- Estar en el punto ciego de otros: Evite a toda costa transitar emparejado o en las esquinas traseras de automóviles y, muy especialmente, de vehículos de carga pesada o autobuses. Una regla fundamental de supervivencia indica que si usted observa el espejo lateral de un camión y no puede ver el rostro del conductor, tenga por seguro que él tampoco puede verlo a usted. Si queda atrapado en uno de estos puntos, acelere suavemente para salir de él o reduzca la velocidad para quedar a la vista. En casos de emergencia, utilice la bocina (pito) o destellos de luces para alertar sobre su presencia.
4. El control dinámico milimétrico: Marchas y Frenado
El manejo durante el viaje requiere una sincronización perfecta de los mandos para ajustar la potencia, dominar la aceleración y detenerse de forma segura:
- Coordinación de cambios (embrague y acelerador): Para los vehículos manuales, el cambio de marchas debe ser fluido. Para subir la velocidad, se debe desacelerar levemente, tirar del embrague (clutch) a fondo, levantar la palanca de cambios con el pie izquierdo, y luego soltar el embrague gradualmente mientras se vuelve a acelerar. Esta suavidad evita tirones que desestabilicen la suspensión o que desgasten prematuramente los engranajes del motor.
- La técnica correcta de frenado (Regla 80/20): Al frenar, la inercia transfiere todo el peso de la motocicleta hacia la rueda delantera. Por esta razón, el freno delantero es el freno principal y el más efectivo, debiendo absorber aproximadamente el 80% de la fuerza de frenado. El freno trasero funciona como un estabilizador que evita coletazos, utilizando el 20% de la fuerza restante. Ambos frenos deben aplicarse simultáneamente y de manera progresiva. Usar solo el delantero con brusquedad provocará que la moto se vuelque hacia adelante; usar solo el trasero hará que la llanta patine descontroladamente.
- Uso del freno de motor: En descensos pronunciados o al acercarse a un semáforo rojo, se deben bajar las marchas secuencialmente para que la propia compresión del motor reduzca la velocidad del vehículo. Esto evita el sobrecalentamiento y la cristalización de las pastillas de freno convencionales, asegurando que estén frías y operativas si surge una emergencia.
5. La física en movimiento: Conducción segura en curvas
Las curvas son uno de los escenarios donde se pierden más vidas si no se domina la técnica, debido a que el vehículo se inclina, reduciendo dramáticamente su área de contacto con el suelo. Los pasos vitales son:
- Ajuste de velocidad previo: El frenado y la reducción de marchas deben realizarse siempre en línea recta, antes de ingresar a la curva. Ingresar demasiado rápido le forzará a frenar mientras está inclinado, lo que casi inevitablemente bloqueará la rueda y provocará una caída (derrape).
- Trazado y mirada: Sitúese en la parte exterior de su carril para obtener un radio de giro más amplio. Dirija su mirada profundamente hacia el punto de salida de la curva (el lugar al que quiere llegar). Mantenga una aceleración constante o ligeramente sostenida durante todo el trayecto curvo para darle tracción y estabilidad a la rueda trasera.
- Salida y recuperación: Una vez superado el ápice (el punto más cerrado de la curva), comience a enderezar gradualmente la motocicleta al mismo tiempo que incrementa suavemente la aceleración para retomar la recta.
6. Interacción con el entorno: Adelantamientos e Intersecciones
Interactuar con otros vehículos a alta velocidad requiere tomar decisiones calculadas bajo normativas de tránsito estrictas:
- Adelantamiento seguro: Es la maniobra más crítica. Solo debe realizarse por el carril izquierdo, en zonas permitidas por la señalización (líneas discontinuas) y donde exista una visibilidad absoluta. Jamás se debe adelantar en curvas, túneles, intersecciones, puentes o cuando el clima (lluvia/niebla) impida ver el carril contrario. El procedimiento exige: evaluar el espacio, encender la luz direccional izquierda, comprobar espejos y puntos ciegos, acelerar rápidamente para minimizar el tiempo en paralelo, y finalmente señalizar a la derecha para reincorporarse de forma segura sin cortar el paso al vehículo rebasado.
- Cruce de intersecciones: En los cruces ciegos o semaforizados se concentra el mayor peligro de impacto lateral. Al aproximarse, siempre disminuya la velocidad, posicione sus dedos sobre las manillas de freno para reducir el tiempo de reacción, y busque contacto visual con los otros conductores. Nunca asuma que le cederán el paso, incluso si usted tiene la vía libre o el semáforo en verde.
7. Factores externos: Pasajeros y transporte de carga
La motocicleta está diseñada principalmente para un solo operador, por lo que añadir peso extra cambia por completo su comportamiento dinámico, su aceleración y su capacidad de detenerse:
- Conducción con acompañante: El pasajero debe llevar el equipo de protección completo, sentarse con los pies en los estribos, y sujetarse firmemente a las agarraderas de la moto o a la cintura del conductor. Durante las curvas, el acompañante debe acompañar el movimiento e inclinarse ligeramente en la misma dirección que el conductor; oponer resistencia forzando el cuerpo en sentido contrario desestabilizará peligrosamente el vehículo.
- Gestión de la carga: Los objetos transportados deben ser livianos y sujetarse con mallas o cordones elásticos, ubicándolos lo más bajo posible para no elevar el centro de gravedad. Una carga suelta o mal distribuida hacia un solo lado provocará vibraciones incontrolables y la pérdida de la línea recta.
8. Pausas activas y gestión integral de la fatiga
Para trayectos extensos, el cuerpo humano y la mente sufren un desgaste acelerado debido a la vibración, el viento, la concentración extrema y la postura rígida. Conducir cansado equivale a conducir bajo los efectos del alcohol.
Como medida de supervivencia, es imperativo realizar pausas activas cada dos horas de conducción continua. El conductor debe orillarse en un lugar seguro, apagar el motor, bajarse del vehículo, caminar, realizar estiramientos musculares y mantenerse hidratado.
Esta rutina previene dolores corporales, elimina la pérdida de sensibilidad en las extremidades por el frío o la postura, y combate drásticamente la somnolencia y la fatiga visual, garantizando reflejos rápidos para continuar el viaje.