Cuáles son los tipos de agresividad cuando se conduce

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Actualizado el 14-01-2026

Conducir con problemas, estrés, no ayuda en nada, por el contrario, genera agresividad, de ahí la importancia de ser críticos en nuestra forma de manejar para así evitar accidentes.



Si bien nadie quiere que haya agresividad cuando se conduce lo cierto del caso es que las personas por diferentes razones actúan de una manera altanera, sin respeto y hasta de mala educación lo que provoca ver algunas escenas de agresión en carretera y no nos referimos a los golpes.

Es importante que una persona detecte si es agresiva al volante porque reconocer este comportamiento es el primer paso para prevenir siniestros viales y proteger su propia vida y la de los demás.

La agresividad reduce la capacidad de tomar decisiones racionales, aumenta el estrés y favorece maniobras peligrosas que pueden tener consecuencias legales y emocionales graves.

Al identificar estas actitudes a tiempo, el conductor puede trabajar en su autocontrol, mejorar su forma de conducir y contribuir a un tránsito más seguro y respetuoso.

La agresividad al volante como riesgo vial

La agresividad al volante es un comportamiento que incrementa de forma considerable el riesgo de siniestros viales. Se manifiesta cuando el conductor pierde el control emocional y actúa de manera impulsiva frente a otras personas en la vía. Este tipo de conductas no solo pone en peligro su propia integridad, sino también la de peatones, ciclistas y otros conductores.

Agresividad verbal y gestual

Uno de los tipos más comunes es la agresividad verbal o gestual, que incluye insultos, gritos, bocinazos excesivos o señas ofensivas.

Aunque puede parecer inofensiva, esta conducta suele escalar el conflicto y provocar reacciones más peligrosas. Para evitarla, el conductor debe mantener la calma, recordar que el error ajeno no es personal y evitar cualquier tipo de confrontación.

Agresividad mediante la conducción

Este tipo de agresividad se expresa a través de maniobras riesgosas como cerrar el paso, no ceder el carril, frenar de manera intencional o conducir demasiado cerca del vehículo de adelante.

Estas acciones suelen estar motivadas por la prisa o la competencia vial. La mejor forma de prevenirlas es respetar las normas de tránsito y planificar los tiempos de viaje con anticipación.

Agresividad por estrés o frustración

El estrés laboral, los problemas personales o el tráfico intenso pueden detonar comportamientos agresivos al volante. En estos casos, el conductor descarga su frustración en la conducción.

Para evitarlo, es recomendable manejar descansado, escuchar música relajante y, si es necesario, detenerse unos minutos para recuperar la calma antes de continuar.

Agresividad reactiva

La agresividad reactiva ocurre cuando el conductor responde de forma violenta ante una provocación real o percibida. Este tipo de reacción suele ser automática y poco racional.

Para reducirla, es fundamental desarrollar la tolerancia y comprender que responder con agresión nunca mejora la situación y puede tener consecuencias legales graves.

La educación vial como herramienta de prevención

La mejor manera de evitar la agresividad al volante es a través de la educación vial y el autocontrol emocional. Un conductor consciente entiende que la vía pública es un espacio compartido y que la cortesía también salva vidas. Promover una conducción empática y responsable contribuye a un tránsito más seguro para todos.

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