Qué significa que se calientan los frenos de un vehículo

Los frenos son una parte fundamental del vehículo, de ahí que el conductor le ponga atención sobre todo cuando empiezan a calentarse.
Y es que si los frenos no responden de la mejor manera estamos a muy poco de un accidente.
¿Por qué decimos que se me están calentando los frenos?
Es muy habitual escuchar a un conductor decir que se le están calentando los frenos, especialmente después de bajar un puerto de montaña, circular con mucha carga o realizar frenadas continuas.
Aunque la expresión es popular, describe un fenómeno completamente real: el sistema de frenado está acumulando más calor del que puede disipar.
Cada vez que frenamos, las pastillas presionan contra los discos transforman la energía del movimiento del vehículo en calor mediante fricción. Una cierta temperatura es totalmente normal; el problema aparece cuando ese calor se vuelve excesivo.
¿Qué está ocurriendo realmente en el vehículo?
Cuando utilizamos los frenos de forma intensa o continuada, los discos, pastillas y otros componentes pueden alcanzar temperaturas muy elevadas.
Si superan su rango normal de funcionamiento, el material de fricción pierde eficacia y puede aparecer el llamado fading o fatiga de los frenos.
Esto significa que, aunque el conductor presione el pedal, el vehículo no frena con la misma intensidad que antes.
En casos extremos, el líquido de frenos también puede alcanzar una temperatura demasiado alta y formar burbujas de vapor, provocando que el pedal se vuelva esponjoso y reduciendo todavía más la capacidad de frenado.
¿Por qué pueden calentarse demasiado los frenos?
Una de las causas más frecuentes es mantener el pedal del freno presionado durante mucho tiempo, algo habitual en descensos prolongados.
También puede ocurrir al conducir de forma agresiva, realizar frenadas fuertes y repetidas, llevar el vehículo excesivamente cargado o arrastrar un remolque.
Sin embargo, el sobrecalentamiento también puede advertir de una avería: una pinza de freno que no libera correctamente la pastilla, un pistón agarrotado, un freno de estacionamiento que queda parcialmente accionado o determinados problemas de mantenimiento pueden hacer que una rueda permanezca frenada incluso cuando el conductor no está pisando el pedal.
¿Qué consecuencias tiene circular con los frenos sobrecalentados?
La consecuencia más peligrosa es la pérdida progresiva de eficacia de frenado, que puede aumentar considerablemente la distancia necesaria para detener el vehículo.
También pueden aparecer olor a quemado, humo cerca de las ruedas, vibraciones al frenar o cambios en el tacto del pedal.
Si el calentamiento es muy intenso o se repite con frecuencia, las pastillas pueden cristalizarse, los discos pueden deformarse y el líquido de frenos puede deteriorarse antes de tiempo.
Por eso, unos frenos excesivamente calientes no deben considerarse simplemente una molestia: pueden convertirse en un serio problema de seguridad vial.
¿Cómo evitar que se calienten los frenos?
En pendientes largas, la mejor prevención consiste en no depender exclusivamente del pedal del freno.
Reducir de marcha y aprovechar el freno motor permite controlar la velocidad sin someter continuamente los frenos de servicio a altas temperaturas.
También es importante evitar conducir apoyando el pie sobre el pedal y mantener correctamente revisados discos, pastillas, pinzas y líquido de frenos.
Si aparecen olor intenso a quemado, humo o una pérdida evidente de capacidad de frenado, hay que detenerse en un lugar seguro y permitir que el sistema se enfríe. Nunca debe echarse agua directamente sobre unos discos muy calientes, ya que el cambio brusco de temperatura puede dañarlos.
Otra de las notas complementarias a esta, le recomendamos leer: Cómo detectar a tiempo problemas en el freno de un vehículo.
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