¿Puede una silla infantil mal utilizada convertirse en un peligro?

Llevar a un bebé o a un niño en una silla infantil o sistema de retención infantil no garantiza por sí solo su seguridad.
Un arnés o portabebés demasiado flojo, colocado a una altura incorrecta, retorcido o mal cerrado puede hacer que, durante una colisión o una frenada brusca, el menor se desplace violentamente dentro de la silla.
Esto aumenta el riesgo de sufrir lesiones graves en la cabeza, el cuello y el tórax e incluso de salir parcialmente o totalmente expulsado del sistema de retención.
El cuello del niño es especialmente vulnerable
Uno de los errores más peligrosos es colocar las correas cerca del cuello o permitir que el niño saque los brazos del arnés.
En un accidente, una correa mal posicionada puede ejercer una enorme presión sobre zonas especialmente delicadas.
Aunque hablar de que el cinturón puede degollar a un niño resulta excesivamente gráfico y no describe lo que ocurre habitualmente, una mala colocación sí puede provocar lesiones cervicales graves, problemas respiratorios o estrangulamiento, especialmente cuando el menor no está correctamente sujeto.
¿Qué ocurre durante un accidente?
Cuando un vehículo se detiene bruscamente, el cuerpo continúa desplazándose hacia delante por la inercia.
El objetivo de la silla infantil y de su arnés es distribuir esas fuerzas sobre las partes más resistentes del cuerpo y limitar el movimiento de la cabeza y el torso.
Si el sistema está correctamente instalado y ajustado, puede reducir considerablemente las consecuencias de un impacto. Si está suelto o mal utilizado, el niño puede golpearse contra el interior del vehículo, deslizarse por debajo de las correas o sufrir movimientos violentos de cabeza y cuello.
Saber abrochar correctamente al niño puede salvarle la vida
Antes de iniciar cualquier trayecto conviene comprobar que la silla está correctamente instalada, que las correas no están retorcidas, que el arnés queda ajustado al cuerpo y que el cierre está bien bloqueado.
También es fundamental utilizar una silla adecuada a la talla y características del menor y seguir las instrucciones específicas del fabricante. Abrigos muy gruesos u otras prendas voluminosas pueden dificultar que el arnés quede correctamente ajustado.
Unos segundos de comprobación pueden marcar la diferencia
La seguridad infantil en el coche no consiste únicamente en comprar una buena silla: hay que aprender a instalarla y utilizarla correctamente en cada viaje.
Revisar el arnés antes de arrancar requiere apenas unos segundos y puede determinar cómo responde el sistema durante un accidente.
Un niño correctamente sujeto tiene muchas más posibilidades de permanecer protegido dentro de su silla y evitar lesiones graves. En seguridad vial, abrochar bien el sistema de retención infantil nunca debería considerarse un detalle.
Como nota complementaria le recomendamos leer también la nota de nuestro blog: Cómo deben viajar los niños dentro del vehículo
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