Tipos de desgaste de llantas en Costa Rica

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Actualizado el 29-04-2026

No conviene esperar a que la llanta esté completamente lisa, pues una llanta desgastada puede aumentar el riesgo de hidroplaneo, derrape, reventón, pérdida de control y choques por frenadas más largas.



Los conductores deben conocer sobre el desgaste de las llantas, pues este elemento es el único punto de contacto entre el vehículo y la carretera.

Si una llanta está desgastada, lisa, mal inflada o dañada, el vehículo pierde adherencia y se vuelve más difícil de controlar.

Por eso, la persona conductora debe aprender a identificar el desgaste de las llantas y cambiarlas a tiempo, antes de que representen un riesgo para ella, sus pasajeros y otros usuarios de la vía.

Tipos de desgaste de las llantas  

En Costa Rica, el buen estado de las llantas es fundamental por las condiciones propias de circulación: lluvias frecuentes, carreteras con curvas, pendientes, huecos, superficies mojadas y cambios bruscos de adherencia.

Una llanta en mal estado reduce la capacidad de frenado, aumenta el riesgo de derrape y puede provocar pérdida de control del vehículo.

Además, para efectos de circulación y revisión técnica vehicular, las llantas deben mantener una profundidad de ranura que no exponga el testigo de desgaste o que no sea menor a 2 mm, según el Manual de Procedimientos para la Revisión Técnica de Vehículos Automotores.

Desgaste irregular en los lados de la llanta

El desgaste irregular en los lados ocurre cuando ambos bordes de la llanta se desgastan más rápido que el centro de la banda de rodadura. Es decir, la llanta se ve más gastada en sus extremos, mientras la parte central conserva más dibujo.

Este tipo de desgaste normalmente se da cuando el conductor circula con baja presión de aire.

Al estar poco inflada, la llanta se deforma y apoya más peso sobre los costados. También puede darse por exceso de carga, falta de rotación o conducción frecuente en curvas a velocidad inadecuada.

En Costa Rica, este desgaste puede ser especialmente peligroso durante la época lluviosa, porque la llanta pierde capacidad para evacuar agua y puede aumentar el riesgo de derrape o hidroplaneo.

También puede provocar calentamiento excesivo, pérdida de estabilidad en curvas y mayor posibilidad de reventón.

La llanta debe cambiarse cuando el desgaste llega al testigo, cuando la profundidad es menor a 2 mm, cuando los bordes están lisos o cuando se observan grietas, deformaciones o daños visibles.

Desgaste normal

El desgaste normal es el desgaste parejo de la banda de rodadura.

Se presenta cuando la llanta se gasta de forma uniforme en el centro y en los laterales, sin zonas lisas aisladas ni diferencias marcadas entre un lado y otro.

Este desgaste se da por el uso habitual del vehículo. Es normal siempre que la llanta mantenga suficiente profundidad, presión adecuada y no presente cortes, abultamientos o grietas.

Para conservar este desgaste de forma pareja, el conductor debe revisar la presión en frío, realizar rotación de llantas y mantener la alineación y el balanceo del vehículo.

Aunque sea un desgaste normal, la llanta se vuelve peligrosa cuando el dibujo ya no tiene suficiente profundidad. En carretera mojada, una llanta muy gastada puede aumentar la distancia de frenado y reducir la adherencia. 

La llanta debe cambiarse cuando llega al testigo de desgaste, cuando tiene menos de 2 mm de profundidad o cuando pierde agarre, especialmente en lluvia.

Desgaste irregular en un extremo

El desgaste irregular en un extremo ocurre cuando solo se desgasta más el borde interno o el borde externo de la llanta. A diferencia del desgaste en ambos lados, aquí el problema aparece concentrado en un solo costado.

Este desgaste suele darse por mala alineación, golpes contra huecos o cordones, problemas de suspensión, piezas desgastadas o una caída incorrecta de la rueda.

En Costa Rica, puede ser común cuando el vehículo circula frecuentemente por calles en mal estado, caminos rurales, rutas con baches o accesos con desniveles.

El principal riesgo es que el vehículo pierda estabilidad o tienda a desviarse hacia un lado. También puede afectar la respuesta del volante, aumentar la distancia de frenado y provocar pérdida de control en una maniobra de emergencia.

La llanta debe cambiarse si el extremo desgastado está liso, si el dibujo desapareció en ese lado, si se llega al testigo o si la profundidad es menor a 2 mm. Antes de colocar una llanta nueva, el conductor debe revisar la alineación y el estado de la suspensión.

Desgaste irregular en el centro de la banda

El desgaste irregular en el centro de la banda ocurre cuando la parte central de la llanta se gasta más rápido que los laterales. La llanta queda más lisa en el medio, aunque los costados todavía conserven dibujo.

Este desgaste normalmente se da por circular con exceso de presión de aire.

Cuando la llanta está demasiado inflada, el centro tiene mayor contacto con el pavimento y soporta más fricción. También puede influir una presión incorrecta para la carga del vehículo.

Este problema reduce la superficie de contacto real con la carretera. Como consecuencia, el vehículo puede perder adherencia, especialmente al frenar o circular sobre pavimento mojado.

En una frenada fuerte, la llanta puede responder peor porque no apoya de forma equilibrada.

La llanta debe cambiarse cuando el centro llega al testigo, cuando la profundidad es menor a 2 mm o cuando la banda central está lisa.

Además, el conductor debe ajustar la presión según la recomendación del fabricante del vehículo, no según la presión máxima indicada en el costado de la llanta.

Desgaste irregular en partes de la banda de rodadura

El desgaste irregular en partes de la banda de rodadura aparece en zonas específicas de la llanta.

Puede verse como parches lisos, ondulaciones, saltos, desgaste en forma de copa o sectores más gastados que otros.

Este tipo de desgaste puede darse por problemas de balanceo, amortiguadores en mal estado, suspensión deteriorada, rodamientos flojos, falta de rotación o golpes fuertes

El riesgo principal es que la llanta no mantenga contacto uniforme con la carretera. Esto puede causar vibraciones, ruido, pérdida de estabilidad, menor agarre y dificultad para controlar el vehículo.

En lluvia, curvas o bajadas, este desgaste puede aumentar el riesgo de derrape o salida de la vía.

La llanta debe cambiarse si las zonas desgastadas son profundas, si hay vibraciones constantes, si el dibujo desaparece en algunos puntos o si existen daños visibles. 

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